Es un escenario tridimensional suspendido.
Es un juego de cuerpos, luces y sombras que se funden en las modulaciones cromáticas de la estructura.
La luz y el color cambian el aspecto del Cubo y su función según la interpretación de los artistas que habitan tanto sus paredes verticales exteriores como los espacios interiores.
El Cubo se presenta al público con diferentes atuendos; desde el principio está cubierto por un velo semitransparente que los artistas rompen dejándolo caer al suelo y dejando al Cubo desnudo.
Los incendios y el humo amplían el volumen del Cubo.
Cuatro sábanas blancas se despliegan, pintando las paredes con colores y formas creadas por las sombras.
Al frente de este caleidoscopio siempre cambiante de formas y colores hay un equipo de artistas que a veces bailan y otras se embarcan en atrevidas hazañas, como lanzar una goma elástica desde el interior del Cubo hacia las atónitas miradas del público.
Créditos:
Foto Claudia Muresu
Rodaje de vídeo Claudia Muresu, montaje Andrea Piallini